La Inteligencia Artificial está en la etapa en que todos dicen que la usan. Como casi nadie puede evaluar si es cierto, el mercado se llena de propuestas que suenan iguales.
Estas siete preguntas separan bastante rápido. Úsalas con cualquier proveedor — y con nosotros también.
1. ¿De quién es el código y de quién son los datos?
Buena respuesta: tuyos, y se entregan al cierre. Mala señal: explicaciones largas sobre licencias y plataformas propietarias.
2. Si mañana me quiero ir, ¿qué me llevo?
Buena respuesta: el repositorio, la base de datos y las credenciales. Mala señal: «eso lo vemos en su momento».
3. ¿Me van a cobrar por uso?
Si el precio depende de cuántas consultas hagas, tu costo es impredecible justo cuando el sistema empieza a servir. Buena respuesta: una cuota fija que ya incluye la Inteligencia Artificial.
4. ¿Qué NO puede hacer esto?
Es la pregunta más reveladora de las siete. Quien construyó algo de verdad conoce sus límites y te los enumera sin problema. Quien te dice que puede con todo, no lo ha usado con clientes reales.
5. ¿Puedo verlo funcionando en alguna parte?
No una presentación: el sistema andando, con datos, aunque sean de ejemplo. Mala señal: solo diapositivas, o un video grabado que no se puede tocar.
6. ¿Quién lo mantiene cuando algo falle?
Porque algo va a fallar. Lo importante es saber a quién le escribes, en qué horario y qué pasa si esa persona no está.
7. ¿Qué pasa si el sistema se equivoca?
Buena respuesta: hay una persona revisando antes de que el error llegue al cliente. Mala señal: asegurar que no se equivoca. Todos se equivocan; la diferencia está en si el proceso lo detecta.
Una advertencia sobre los porcentajes. Si alguien te promete «un 40% de ahorro» o «95% de precisión» sin mostrarte sobre qué datos lo midió, es una cifra de folleto. Un número serio siempre viene con el método al lado.
Y una octava, si es para tu empresa
¿Entienden mi negocio o solo mi software? Alguien que nunca ha operado una empresa va a optimizar lo que ve en la pantalla, no donde de verdad se te va la plata. Pregúntale qué empresas ha operado, no solo qué sistemas ha construido.